Para esta actividad, tendremos que escribir el nombre de cada alumno en una papeleta y cuando las tengamos, doblarlas y mezclarlas.
Seguidamente, se pedirá a cada uno de los alumnos que escoja una papeleta y mire quién le ha tocado, sin decir nada al resto; hasta aquí seguimos los mismos pasos que en el amigo invisible. Sin embargo, hay que explicar a los alumnos que existe una pequeña pero gran diferencia: ¡NO VALE REGALAR NADA!
El juego consiste en cuidar, respetar y ayudar en la máxima medida de lo posible al "compañero invisible"; pero eso si, sin que se dé cuenta...
Lo idóneo sería hacer esta actividad un lunes, para así ponerle fin el viernes, contando cada uno quién cree que le tenía, por qué cree eso y quién era su compañero invisible.
Esta actividad desarrolla la parte social de cada individuo, y así aprenden a ayudar y sobre todo a fijarse en quién les ayuda para poder agradecerlo. Aunque esta actividad finalice, se tendrá que seguir remarcando el compañerismo, y si se ve oportuno se podría incluso repetir la actividad varias veces a lo largo del curso.
